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paPONTIFICIA UNIVERSIDAD CATOLICA DEL ECUADOR

SEDE AMBATODEPARTAMENTO DE PASTORAL UNIVERSITARIA




1. DATOS INFORMATIVOS:

ESCUELA:
DEPARTAMENTO DE PASTORAL UNIVERSITARIA
CARRERA:
INGENIERIA COMERCIAL
NIVEL:
A PARTIR DEL SEXTO SEMESTRE DECARRERA
MATERIA:
DOCTRINA SOCIAL DELA IGLESIA
ÁREA ACADÉMICA:
Formación Humana
CÓDIGO
DPU005
No. CRÉDITOS:
4
PRERREQUISITO
JESUCRISTO Y EL HOMBRE DE HOY DOS
PROFESOR:
Dr. Gustavo A. Montesinos Saá. Doctor en Educación Licenciado en Teología y Ciencias humanas y Religiosas. Diplomado en Investigación Científica. Diplomado en Comunicación. Especialista en Diagnóstico Intelectual.
Candidato a Magíster en Educación y desarrollo del pensamiento por la PUCE- Ibarra y la UTPL de Loja.
SEMESTRE/AÑO ACADÉMICO:
ENERO – MAYO 2012

2. DESCRIPCIÓN DEL CURSO:

Como Iglesia estamos llamados a hablar de temas sociales, ya que somos conscientes de que esta problemática social no se reduce únicamente a aspectos técnicos en los campos de lo social, económico o político. Como problema humano, lo social tiene también dimensiones éticas.

Los problemas sociales tienen su origen y raíz en el pecado de los hombres, en la descristianización de la sociedad y el olvido de los valores espirituales; la organización económica ignora, e incluso contradice las exigencias morales.

Las consecuencias de los problemas sociales también interesan a la Iglesia, porque las condiciones inhumanas de la vida impiden la realización de la persona humana, su vocación de desarrollo y de salvación integral; implican un grave desprecio de la persona, y genera una visión y concepción materialista de la vida.

La Iglesia por el magisterio, tiene la obligación de proponer un concepto cristiano de la vida, lo cual exige, correlativamente, un deber de escuchar estas enseñanzas; las notas esenciales de la evangelización recíproca entre evangelio y vida social.

3. OBJETIVOS:

  • Reflexionar sobre la realidad social, política, económica y cultural de nuestro país.
  • Analizar con profundidad sobre el conjunto de orientaciones doctrinales y criterios de acción de la Doctrina Social de la Iglesia.
  • Elaborar una síntesis entre la realidad y la Doctrina.
  • Valorar nuestra responsabilidad en la promoción y liberación integral de la persona humana y nuestra contribución a la construcción del Reino de Dios.


  1. CONTENIDOS

0. Presentación
0.1. Introducción General
0.2. Socialización de los estudiantes
  1. Documentos de la Iglesia Latinoamericana
1.1. Monseñor Leonidas Proaño y su acción Social
1.2. Documentos Iglesia Latinoamericana: Medellín- Puebla.
1.3. Documento de Aparecida Capítulo IX.
1.4. Acerca del matrimonio y la familia.
1.5. Acerca de los adolescentes y jóvenes.
1.6. Acerca de la dignidad y participación de la mujer.
1.7. Acerca de la cultura de la vida
1.8. Acerca de la Eutanasia y su repercusión social.

  1. CARACTERÌSTICAS DE LA DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA.

2.1. Dimensión social de la Doctrina social de la Iglesia.
2.2. Fuentes de la Doctrina social de la Iglesia
2.3 Momentos Históricos de la Doctrina Social de la Iglesia.
2.4 Actividades de los profetas y de Jesús.
2.5 El ministerio de los apóstoles y de los santos padres.
2.6 Los Escolásticos y la cuestión social del siglo XX.
  1. DIMENSIONES DEL MAGISTERIO DE LA DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA.

3.1. Encíclica Rerum Novarum (León XIII, 15 de Mayo de 1891)
3.2. Encíclica Quadragesimo Anno (Pío XI, 15 de Mayo 1931)
3.3. Encíclica Mater et Magistra (Juan XXIII, 15 de Mayo 1961)
3.4. Encíclica Populorum Progressio (PabloVI, 26 de Marzo de 1967)
3.5. CARTA Octogesima Adveniens (Pablo VI, 14 de Mayo de 1971)
3.6. Encíclica Laborem Exercens (Juan Pablo II, 1981)
3.7. **ENCÍCLICA SOLICITUDO REI SOCIALIS**
3.8. CARITAS IN VERITATE

5. ESTRATEGIAS DIDÁCTICAS DE APRENDIZAJE – RECURSOS:

La asignatura se desarrollará de manera participativa y práctica. Las estrategias metodológicas tendrán en cuenta los lineamientos del Paradigma Pedagógico Ignaciano.

El contexto
  • La Experiencia

Análisis y discusión en clase, de lecturas recomendadas por el docente sobre los diferentes temas, previa lectura de los/las estudiantes.
Exposiciones teóricas por parte de los/las estudiantes
Investigación bibliográfica.
Realización de talleres y trabajo grupal en clase.
Exposiciones de estudiantes

  • La Acción

Las corrientes pedagógicas son el objetivismo, el instructivismo y el constructivismo, pues se trabajará en torno a conceptos y definiciones los que posteriormente serán relacionados con trabajos prácticos.

La metodología utilizada estimulará la autorregulación, el sentido crítico y el trabajo interactivo entre los estudiantes por tanto los aprendizajes corresponden a autónomos, significativos, situados y sociales.

El soporte teórico se construirá a través de lecturas asignadas por el docente y las consultas realizadas por parte del estudiante, presentaciones, cuestionarios, videos, ejercicios prácticos.

Se empleará estrategias y técnicas metodológicas como la clase magistral, la exposición, el seminario alemán, el portafolio, análisis de casos, etcétera.
6. EVALUACIÓN:
Se regirá al sistema de evaluación aprobado por la Comisión Académica de la PUCESA.

Parciales:
Aporte
porcentaje
PUNTAJE
Trabajos en clase
30 %
4,5
Trabajos de investigación
30 %
4,5
Examen
30 %
6,0
SUMAN
100%
15,0


FINAL:
Aporte
porcentaje
PUNTAJE
Mínimo
Trabajos de investigación final
50 %
10,0
4,0
Examen
50 %
10,0
4,0
SUMAN
100%
20,0
8,0


6.1. CRONOGRAMA DE EVALUACIONES:

EVALUACIONES
FECHAS
PUNTAJE
Primera evaluación parcial

15
Segunda evaluación parcial

15
Examen Final

20
Total

50

7. BIBLIOGRAFÍA:

7.1. Textos recomendados: (Biblioteca PUCESA)

ü Catecismo de la Iglesia Católica
ü Biblia
ü VIDAL, Marciano, Nueva Moral Fundamental, Editorial Desclee de Brouwer
ü ANTINCICH Ricardo, La Doctrina Social de la Iglesia, Colección teológica, 1986
ü CONFERENCIA EPISCOPAL ECUATORIANA, Doctrina Social de la iglesia, edición popular
ü DE LA TORRE, LA Iglesia y la Cuestión Social de León XIII a Juan Pablo II, 1988

8. DATOS DEL PROFESOR
email: Gustavo_montesinos@yahoo.es





ACTIVIDAD PARA LA PRIMERA Y SEGUNDA SEMANA.MATERIAL DE LECTURA:
leer y reralizar fichas de cada capítulo:
Esta actividad se la realiza en clase en forma grupal.
Se nominará un expositor, pero los demás estarán atentos en el caso de que haya preguntas por parte del docente o de los compañeros.
Exposiciones 12 de Enero 2012.


nota:
Las ideas se extraen sólo del texto

: La Iglesia que edificó Jesucristo. Utilizar el programa word o power point.

FORMA DE ENTREGA: SÓLO DIGITAL. Sentregará cd. o enviar por email a:

�gmontesinos@pucesa.edu.ec











LECTURA OBLIGATORIA.

Tarea extraer las ideas centrales de la RERUM NOVARUM. Se puede trabajar por grupos pero la entrega de los resumenes son en forma individual.

Plazo de la entrega 24 de Enero 2012. FORMA DE ENTREGA:

Sentregará cd. o enviar por email a:

�gmontesinos@pucesa.edu.ec







LECTURA COMPREHENSIVA. ENVIAR COMENTARIO





adjunto COMENTAR:



ENCUENTRO CON LOS JÓVENES PROFESORES UNIVERSITARIOS

DISCURSO DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI
Basílica de San Lorenzo de El Escorial
Viernes 19 de agosto de 2011
Señor Cardenal Arzobispo de Madrid,
Queridos Hermanos en el Episcopado,
Queridos Padres Agustinos,
Queridos Profesores y Profesoras,
Distinguidas Autoridades,
Amigos todos
Esperaba con ilusión este encuentro con vosotros, jóvenes profesores de las universidades españolas, que prestáis una espléndida colaboración en la difusión de la verdad, en circunstancias no siempre fáciles. Os saludo cordialmente y agradezco las amables palabras de bienvenida, así como la música interpretada, que ha resonado de forma maravillosa en este monasterio de gran belleza artística, testimonio elocuente durante siglos de una vida de oración y estudio. En este emblemático lugar, razón y fe se han fundido armónicamente en la austera piedra para modelar uno de los monumentos más renombrados de España.
Saludo también con particular afecto a aquellos que en estos días habéis participado en Ávila en el Congreso Mundial de Universidades Católicas, bajo el lema: “Identidad y misión de la Universidad Católica”.
Al estar entre vosotros, me vienen a la mente mis primeros pasos como profesor en la Universidad de Bonn. Cuando todavía se apreciaban las heridas de la guerra y eran muchas las carencias materiales, todo lo suplía la ilusión por una actividad apasionante, el trato con colegas de las diversas disciplinas y el deseo de responder a las inquietudes últimas y fundamentales de los alumnos. Esta “universitas” que entonces viví, de profesores y estudiantes que buscan juntos la verdad en todos los saberes, o como diría Alfonso X el Sabio, ese “ayuntamiento de maestros y escolares con voluntad y entendimiento de aprender los saberes” (Siete Partidas, partida II, tít. XXXI), clarifica el sentido y hasta la definición de la Universidad.
En el lema de la presente Jornada Mundial de la Juventud: “Arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe” (cf. Col 2, 7), podéis también encontrar luz para comprender mejor vuestro ser y quehacer. En este sentido, y como ya escribí en el Mensaje a los jóvenes como preparación para estos días, los términos “arraigados, edificados y firmes” apuntan a fundamentos sólidos para la vida (cf. n. 2).
Pero, ¿dónde encontrarán los jóvenes esos puntos de referencia en una sociedad quebradiza e inestable? A veces se piensa que la misión de un profesor universitario sea hoy exclusivamente la de formar profesionales competentes y eficaces que satisfagan la demanda laboral en cada preciso momento. También se dice que lo único que se debe privilegiar en la presente coyuntura es la mera capacitación técnica. Ciertamente, cunde en la actualidad esa visión utilitarista de la educación, también la universitaria, difundida especialmente desde ámbitos extrauniversitarios. Sin embargo, vosotros que habéis vivido como yo la Universidad, y que la vivís ahora como docentes, sentís sin duda el anhelo de algo más elevado que corresponda a todas las dimensiones que constituyen al hombre. Sabemos que cuando la sola utilidad y el pragmatismo inmediato se erigen como criterio principal, las pérdidas pueden ser dramáticas: desde los abusos de una ciencia sin límites, más allá de ella misma, hasta el totalitarismo político que se aviva fácilmente cuando se elimina toda referencia superior al mero cálculo de poder. En cambio, la genuina idea de Universidad es precisamente lo que nos preserva de esa visión reduccionista y sesgada de lo humano.
En efecto, la Universidad ha sido, y está llamada a ser siempre, la casa donde se busca la verdad propia de la persona humana. Por ello, no es casualidad que fuera la Iglesia quien promoviera la institución universitaria, pues la fe cristiana nos habla de Cristo como el Logos por quien todo fue hecho (cf. Jn 1,3), y del ser humano creado a imagen y semejanza de Dios. Esta buena noticia descubre una racionalidad en todo lo creado y contempla al hombre como una criatura que participa y puede llegar a reconocer esa racionalidad. La Universidad encarna, pues, un ideal que no debe desvirtuarse ni por ideologías cerradas al diálogo racional, ni por servilismos a una lógica utilitarista de simple mercado, que ve al hombre como mero consumidor.
He ahí vuestra importante y vital misión. Sois vosotros quienes tenéis el honor y la responsabilidad de transmitir ese ideal universitario: un ideal que habéis recibido de vuestros mayores, muchos de ellos humildes seguidores del Evangelio y que en cuanto tales se han convertido en gigantes del espíritu. Debemos sentirnos sus continuadores en una historia bien distinta de la suya, pero en la que las cuestiones esenciales del ser humano siguen reclamando nuestra atención e impulsándonos hacia adelante. Con ellos nos sentimos unidos a esa cadena de hombres y mujeres que se han entregado a proponer y acreditar la fe ante la inteligencia de los hombres. Y el modo de hacerlo no solo es enseñarlo, sino vivirlo, encarnarlo, como también el Logos se encarnó para poner su morada entre nosotros. En este sentido, los jóvenes necesitan auténticos maestros; personas abiertas a la verdad total en las diferentes ramas del saber, sabiendo escuchar y viviendo en su propio interior ese diálogo interdisciplinar; personas convencidas, sobre todo, de la capacidad humana de avanzar en el camino hacia la verdad. La juventud es tiempo privilegiado para la búsqueda y el encuentro con la verdad. Como ya dijo Platón: “Busca la verdad mientras eres joven, pues si no lo haces, después se te escapará de entre las manos” (Parménides, 135d). Esta alta aspiración es la más valiosa que podéis transmitir personal y vitalmente a vuestros estudiantes, y no simplemente unas técnicas instrumentales y anónimas, o unos datos fríos, usados sólo funcionalmente.
Por tanto, os animo encarecidamente a no perder nunca dicha sensibilidad e ilusión por la verdad; a no olvidar que la enseñanza no es una escueta comunicación de contenidos, sino una formación de jóvenes a quienes habéis de comprender y querer, en quienes debéis suscitar esa sed de verdad que poseen en lo profundo y ese afán de superación. Sed para ellos estímulo y fortaleza.
Para esto, es preciso tener en cuenta, en primer lugar, que el camino hacia la verdad completa compromete también al ser humano por entero: es un camino de la inteligencia y del amor, de la razón y de la fe. No podemos avanzar en el conocimiento de algo si no nos mueve el amor; ni tampoco amar algo en lo que no vemos racionalidad: pues “no existe la inteligencia y después el amor: existe el amor rico en inteligencia y la inteligencia llena de amor” (Caritas in veritate, n. 30). Si verdad y bien están unidos, también lo están conocimiento y amor. De esta unidad deriva la coherencia de vida y pensamiento, la ejemplaridad que se exige a todo buen educador.
En segundo lugar, hay que considerar que la verdad misma siempre va a estar más allá de nuestro alcance. Podemos buscarla y acercarnos a ella, pero no podemos poseerla del todo: más bien, es ella la que nos posee a nosotros y la que nos motiva. En el ejercicio intelectual y docente, la humildad es asimismo una virtud indispensable, que protege de la vanidad que cierra el acceso a la verdad. No debemos atraer a los estudiantes a nosotros mismos, sino encaminarlos hacia esa verdad que todos buscamos. A esto os ayudará el Señor, que os propone ser sencillos y eficaces como la sal, o como la lámpara, que da luz sin hacer ruido (cf. Mt 5,13-15).
Todo esto nos invita a volver siempre la mirada a Cristo, en cuyo rostro resplandece la Verdad que nos ilumina, pero que también es el Camino que lleva a la plenitud perdurable, siendo Caminante junto a nosotros y sosteniéndonos con su amor. Arraigados en Él, seréis buenos guías de nuestros jóvenes. Con esa esperanza, os pongo bajo el amparo de la Virgen María, Trono de la Sabiduría, para que Ella os haga colaboradores de su Hijo con una vida colmada de sentido para vosotros mismos y fecunda en frutos, tanto de conocimiento como de fe, para vuestros alumnos. Muchas Gracias.


http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/speeches/2011/august/documents/hf_ben-xvi_spe_20110819_docenti-el-escorial_sp.html


TEMAS PARA EXPOSICIONES POR PARTE DE LOS ESTUDIANTES


Monseñor Leonidas Proaño y su acción Social
http://puebloindio.tripod.com/vida.html
http://www.fundacionpuebloindio.org/monsperfil/51-breve-perfil-de-monsenor-leonidas-proano


Documentos Iglesia Latinoamericana: Medellín- Puebla.
www.caritas.org.ar/download/lat-**puebla**.doc

Documento de Aparecida Capítulo IX.
http://www.vicariadepastoral.org.mx/5-aparecida/aparecida_00.htm

TEMAS DEL COMPEDIO DE DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA.
Acerca del matrimonio y la familia.
Acerca de los adolescentes y jóvenes.
Acerca de la dignidad y participación de la mujer.
Acerca de la cultura de la vida
Acerca de la Eutanasia y su repercusión social.

TEXTO BASE: COMPENDIO DE LA DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA.

http://www.vatican.va/roman_curia/pontifical_councils/justpeace/documents/rc_pc_justpeace_doc_20060526_compendio-dott-soc_sp.html


LA DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA EN LA FORMACIÓN
La progresiva profundización en torno al estatuto de la DSI hace que en el presente ella no se comprenda como ideología, teoría social, o proyecto económicopolítico alternativo, sino como un área de la teología, ayudando a la reflexión de la Iglesia sobre las realidades sociales, valorándolas a la luz del evangelio y proponiendo principios, criterios y orientaciones para la acción.
Han sido determinantes para propiciar esta profundización, la enseñanza del Vaticano II, de Pablo VI, de Juan Pablo II, del Catecismo de la Iglesia Católica (1992), del Directorio General para la Catequesis (DGC) (1997), el Compendio de la doctrina social de la Iglesia (C) (2004) y recientemente la encíclica Caitas in Veritate.
Sin embargo, es necesario reconocer que aún hoy la DSI alcanza “escasa relevancia” (DGC 29) en las comunidades cristianas, en la vida y por sobre todo en la enseñanza y formación de los cristianos.
La fe asume todas las dimensiones de lo real. Por ello, ha de llegar necesariamente al compromiso social. Vivir esa dimensión social de la fe es cada día más urgente: “Ante los problemas sociales, siempre presentes en las diferentes épocas de la historia, pero que en nuestro tiempo se hacen mucho más complejos y se extienden a escala mundial, la Iglesia no puede abandonar su reflexión ética y pastoral en su propio campo para iluminar y orientar con su enseñanza social los esfuerzos y las esperanzas de los pueblos, haciendo desde luego que los cambios, incluso radicales, exigidos por las situaciones de miseria y de injusticia, se realicen de tal manera que favorezcan el verdadero bien de los hombres”1.
Juan Pablo II declaró que la DSI no es otra cosa que el desarrollo orgánico del evangelio: “esta doctrina es el evangelio social de nuestro tiempo, del mismo modo que la época histórica de los apóstoles tuvo el evangelio social de la Iglesia primitiva, como lo tuvo la época de los padres, la de santo Tomás de Aquino y de los grandes doctores del Medioevo. Después vino el evangelio social del siglo XIX, caracterizado por los grandes cambios y novedades, por las iniciativas y problemas que han preparado el terreno a la encíclica Rerum novarum”.
La doctrina social tiene, pues, el valor de un instrumento de evangelización y se desarrolla en el encuentro entre el mensaje evangélico y la historia humana (C 67). Todo ello ayuda a comprender que, por su carácter mediador entre el evangelio y la realidad social, la DSI necesita actualizarse continuamente para responder a las nuevas situaciones. La actualidad de la doctrina social reside precisamente en que, aún siendo y presentándose como un cuerpo doctrinal coherente, no ha quedado reducida a un sistema cerrado, sino que ha seguido siempre atenta y a la escucha para responder a los signos de los tiempos, a los nuevos problemas y a las nuevas formas de presentarlos.
El relanzamiento de la DSI implica la tarea ineludible de transmitirla y difundirla. Juan Pablo II en Centesimus annus, al conmemorar el centenario de Rerum novarum, da las gracias a cuantos se han dedicado a su estudio, profundización y divulgación, y sugiere, al mismo tiempo, que esta “conmemoración sea ocasión de un renovado impulso para su estudio, difusión y aplicación en todos los ámbitos” (CA 56).
El DGC insiste en esta misma dirección. Propone el estudio de DSI como elemento indispensable de la lectura cristiana de los acontecimientos, aspecto decisivo de una catequesis que quiera mantenerse al servicio de la educación permanente de la fe (cf. DGC 71), y, en este sentido, la propone como parte integrante de la formación de los adultos (DGC 175). Por su parte, el Compendio intenta presentarla de manera completa y sistemática; ofrece un marco referencial de las líneas fundamentales del “corpus” doctrinal de la enseñanza social católica, un instrumento eficaz para el discernimiento moral y pastoral de los complejos acontecimientos que caracterizan nuestro tiempo y una guía para inspirar las opciones y comportamientos de los creyentes (C 710).
Su transmisión, debe huir de todo discurso teórico alejado de la realidad, así como de una reflexión abstracta que no conduzca a la acción. No se trata simplemente de transmitir conocimientos, sino de suscitar actitudes que luego puedan condicionar los conocimientos adquiridos. Es decir, se trata, sobre todo, de poner las bases para que los documentos sean debidamente interpretados y aplicados. La transmisión de la DSI ha de partir de la realidad, especialmente si se contempla en el ámbito de la formación. El punto de partida de todo proyecto de educación en la fe está en la atención a la realidad, personal y social, a los problemas que inquietan y preocupan. Y el comienzo del compromiso, hacia el que la enseñanza social apunta, está también en la experiencia.
La DSI tiene necesidad de ser encarnada en proyectos históricos y llegar a convertirse en alma de la praxis constructora de lo social. Es necesario el testimonio cristiano de la dimensión social de la fe y de la caridad; el testimonio del ejercicio y la praxis de la caridad como actividad organizada de los creyentes, según ha recordado Benedicto XVI, y también de la caridad de cada cristiano individualmente (cf. DCE 29).
Refiriéndonos ahora a la importancia de la doctrina social en la formación, existe hoy la convicción de que realmente la DSI constituye un punto de referencia indispensable para una verdadera formación cristiana (C 528). Es claro que este patrimonio doctrinal no se transmite ni se enseña, si no se conoce adecuadamente.

Links de Documentos relacionados
  1. Carta Encíclica Caritas In Veritate
  2. Carta Encíclica Centesimus Annus
  3. Carta Encíclica Rerum Novarum


PARA MEJOR INFORMACIÓN CONSULTAR

http://www.itepe.ec/sitio/index.cgi?wid_seccion=14&wid_item=92






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